BLOG DEL LABORATORIO DE FORJA
ACERO SOBRECALETADO Y ACERO QUEMADO
El error más frecuente durante el forjado de una herramienta es utilizar una temperatura excesivamente alta o prolongar demasiado el calentamiento. Y esto se vuelve más común cuanto mayor es la proporción de carbono en nuestro acero. Cuanto más carbono, antes se quema el acero, y nuestra ventana de trabajo se reduce drásticamente. Tenemos menos tiempo para forjar la herramienta.
El problema con el acero sobrecalentado es que puede no mostrar signos visibles de daño en su superficie, pero aún así, puede haber experimentado cambios significativos en su estructura interna y propiedades mecánicas. Este es un problema que no se evidencia hasta que la herramienta se rompe, momento en el que se puede observar el tamaño de grano del acero. Y si se puede ver a simple vista, ya es una mala señal.
Es fundamental respetar la ventana de forja de cada tipo de acero. Si calentamos por encima de la temperatura de forja recomendada, corremos el riesgo de sobrecalentar o incluso quemar el acero, lo que resulta en la pérdida de propiedades mecánicas irrecuperables.
El acero dulce, con un bajo porcentaje de carbono, no es tan propenso a sufrir cambios en su estructura, pero el acero de herramientas es mucho más vulnerable a perder propiedades mecánicas e incluso a deteriorarse por completo. Es por eso que es crucial tener un control preciso sobre la temperatura durante el proceso de forjado y no exceder los límites recomendados para cada tipo de acero.

TEMPERATURA EXCESIVA:
Si excedemos significativamente la temperatura de forja del acero, el tamaño de grano aumenta y perdemos propiedades mecánicas esenciales, como la resistencia mecánica y la tenacidad. Este fenómeno se conoce como sobrecalentamiento del acero.
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